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Luz: usina de imágenes y reguladora de ritmos biológicos

Investigadores del CIQUIBIC descubren un nuevo tipo de células fotosensibles en el ojo

La luz es fuente de vida y de energía que sirve a los seres vivos para crecer, desarrollarse y también controlar sus ritmos y ciclos vitales. Las encargadas de que los organismos puedan recibirla son unas proteínas específicas conocidas como fotopigmentos u opsinas, que en los animales se concentran en algunas células de los ojos.

En particular, en la retina de vertebrados, existen tres tipos de células fotorreceptoras, es decir, que responden a la luz. Por un lado están los conos y bastones, responsables de las funciones visuales, es decir de la formación de imágenes. Por el otro se encuentran las células ganglionares que tienen a su cargo funciones reflejas y subconscientes, como por ejemplo el reflejo pupilar o la sincronización de ritmos biológicos. En el medio, las células horizontales revisten una diversidad y complejidad que aún no ha sido desentrañada.

Entre éstas últimas, el Dr. Mario Guido junto a Luis Morera y Nicolás Diaz, miembros de su grupo de investigación, encontraron un nuevo tipo de células fotosensibles: las células horizontales que expresan el fotopigmento melanopsina x. Al aislar estas células, pudieron determinar que estas células son intrínsecamente fotosensibles, es decir que pueden percibir la luz por sí mismas, al igual que conos, bastones y células ganglionales. También pudieron identificar que esto se debe a que expresan la proteína melanopsina x y que el cromóforo – molécula fotosensible que permite que los fotopigmentos se expresen- es un derivado de la vitamina A. Finalmente describieron la cascada de señalización que tiene lugar para informarle al resto de las células sobre la llegada de la luz, similar a la de la que está presente en los fotoreceptores de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) o en las células ganglionares de la retina de los vertebrados, incluyendo a los mamíferos y, entre ellos, humanos. Esta investigación fue publicada recientemente en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Fuente: CONICET (ver nota completa)